ASUS actualiza el driver gráfico de la ROG Ally Z1 Extreme, pero sigue anclado en una rama antigua
por Manuel NaranjoEn el mundo de las consolas PC portátiles, las especificaciones venden la primera semana… y los drivers deciden el resto del año. Por eso ha llamado tanto la atención el último movimiento de ASUS con la ROG Ally equipada con Ryzen Z1 Extreme: la compañía ha publicado un nuevo paquete de controladores gráficos de AMD, pero lo ha hecho sin saltar a la rama más reciente que ya usan los drivers públicos de Windows. El resultado es una actualización real, sí, aunque con sabor a “parche sobre el mismo suelo” más que a salto generacional.
El paquete nuevo aparece como versión 32.0.22029.13001 y los usuarios ya lo han empezado a ver por los canales habituales de actualización de la ROG Ally.
Una versión nueva… dentro de la misma familia
Lo importante aquí no es solo el número final, sino la familia a la que pertenece. ASUS sigue distribuyendo un controlador basado en la rama 22029, cambiando únicamente el último tramo del identificador (ahora 13001). Y ese detalle pesa más de lo que parece, porque la marca ya había publicado previamente el 32.0.22029.1019 en noviembre de 2025. Es decir, hay actualización, pero continúa dentro del mismo tronco.
Esto contrasta con la situación del driver público de AMD para Windows, que ya se mueve en la serie 26.x, asociada a la rama 32.0.23, con lanzamientos recientes durante febrero de 2026. La nomenclatura no es exactamente la misma que la de los paquetes OEM, pero sirve para entender el mapa: existe una rama más moderna “aguas arriba”, mientras la ROG Ally se mantiene en una anterior.
Un contexto incómodo: dudas sobre el soporte del Ryzen Z1 Extreme
La actualización llega en mitad de un debate que lleva días circulando en torno al futuro del soporte de drivers para el Ryzen Z1 Extreme en consolas Windows. Parte del ruido se alimentó por respuestas de soporte asociadas a otros fabricantes, con el mensaje de que el plan de nuevos drivers podría haberse frenado y que, como alternativa, se recomendaba tirar de Windows Update o de herramientas del propio fabricante, e incluso probar drivers genéricos de AMD si encajan.
En ese marco, el gesto de ASUS tiene doble filo: no resuelve si existe o no un “cambio de política” por parte de AMD, pero sí confirma que ASUS sigue empujando actualizaciones, aunque sean incrementales y sin saltar a la rama más moderna.

Sin lista de cambios: el detalle que desespera al usuario
Hay un punto especialmente frustrante: no hay changelog concreto que diga qué arregla o mejora esta versión. En la práctica, eso deja al usuario con la sensación de estar instalando un paquete “a ciegas”, esperando que sea el que por fin corrige ese juego que se cierra, ese stuttering raro o ese problema con una función concreta.
Y no hablamos de teoría. En comunidades oficiales se han discutido incidencias asociadas a drivers de la ROG Ally Z1 Extreme, con títulos que apuntan a problemas en juegos concretos tras ciertas versiones. Que el nuevo paquete llegue sin explicación pública alimenta la incertidumbre.
Qué dice este movimiento sobre la estrategia de ASUS
A falta de detalles, la lectura más prudente es que ASUS está apostando por un enfoque conservador: mantener una base conocida (rama 22029) e ir aplicando revisiones dentro de esa plataforma, en lugar de migrar de golpe a una rama más nueva que podría requerir más validación y más riesgo de regresiones.
En una consola portátil, ese tipo de decisión tiene lógica industrial. Un driver más reciente puede traer mejoras de rendimiento, pero también cambios en gestión de energía, escalado, compatibilidad con overlays o comportamiento con perfiles de potencia. Si algo se rompe, el golpe es mucho más visible que en un PC “clásico”: aquí el producto es una experiencia cerrada, y el usuario espera que todo funcione al encender.
La parte positiva es clara: hay nuevo driver y eso, en sí mismo, desmonta la idea de abandono inmediato por parte del fabricante del dispositivo.
La parte menos amable es que el avance se percibe lento y, sobre todo, separado de la evolución del driver público. En un 2026 donde los juegos cambian rápido y las optimizaciones de día uno se han vuelto casi un requisito para algunos lanzamientos, quedarse en una rama antigua puede acabar notándose: no siempre en FPS medios, pero sí en microtirones, artefactos, compatibilidad con funciones nuevas o correcciones de bugs que van llegando con el tiempo.
ASUS, por ahora, no parece querer convertir esta actualización en un gran anuncio. Ha preferido publicar el paquete y que aparezca por los canales habituales. El problema es que, cuando el ecosistema ya está nervioso, el silencio pesa más que un número de versión.
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